Login
Register

Portada

Autoayuda

Psicología social

Investigación

Docencia

Presentaciones

Curriculum vitae

Vínculos

Bibliografía

Tesis doctoral: Comentario al jurado

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Defensa de tesis de doctorado - Grupos de autoayuda: Una cultura de espacios sociales de sostén para el trabajo grupal y la ayuda mutua

Rolando Montaño Fraire. Miércoles 25 de febrero de 2004 – 13:30 hrs.

Comentario para el jurado

La investigación es crucial como medio para la resolución de problemas y el avance en todo tipo de temas y lo concerniente a necesidades sociales concretas. Es una herramienta excelente para encontrar alternativas y soluciones para las más diversas e importantes problemáticas. En lo personal, buscaría que los temas abordados prometan la posibilidad de su aplicación. En mi caso, la investigación teórica y conceptual me parece esencial, como desenlace de un proceso aterrizado en problemas concretos.
La psicología es un ámbito del saber y quehacer científico fundamental en casi cualquier asunto humano. Pero para abordar problemáticas subjetivas y psicosociales, ofrecer atención profesional directa es frecuentemente una propuesta imposible en términos prácticos.

Estudiar y analizar los procesos mediante los cuales se abordan socialmente problemáticas subjetivas y psicosociales me parece fundamental, especialmente si este conocimiento permite formular nuevas propuestas y medios para la difusión de saber actualizado propio de la psicología. Esto es importante en la medida en que permite abordar situaciones y cambiar perspectivas, para asuntos que afectan muy negativamente a gran cantidad de personas. Considero que es posible apoyar el avance social y subjetivo hacia formas menos violentas, conflictivas y problemáticas de relación y con ello de subjetivación, sin negar con esto el carácter intrínseco del conflicto y la lucha en toda relación social e intersubjetiva.

Trabajar para la producción de conocimiento psicológico que pueda ser directamente aplicable a la vida diaria me gusta como propuesta. Desde el diseño, busco resultados de investigación fáciles de divulgar, con el deseo de hacer posible la divulgación de alternativas que permitan comprender y abordar situaciones y necesidades concretas.

Partiendo de este enfoque, ¿qué había entonces para mi más importante que investigar lo referente a un enorme movimiento social, que sus participantes consideran algo muy valioso y útil, como medio para abordar problemáticas psicosociales y subjetivas diversas? Me refiero desde luego a los grupos de autoayuda, tema de la tesis, en donde sus participantes suelen reportar resultados que ellos denominan terapéuticos, con soluciones y esquemas que consideran significativos y prácticos para su vida, como medios para afrontar conflictos inter e intra subjetivos en distintos ámbitos.

Antes que detenerme en discutir si un modelo o discurso en algún grupo de autoayuda era problemático y porqué, por algún componente o serie de conceptos, busqué insistentemente elementos reconocibles y concretos, considerando que de alguna manera se establecía una específica forma de trabajo grupal. Esto se hizo el foco de mi atención. Si en un momento dado se veía que los discursos generaban mayores dificultades y trampas para los sujetos, habiéndome detenido en ello, seguí en la búsqueda de lo que pudiera hacer posible de manera reconocible y argumentable el avance en el trabajo de las problemáticas llevadas al grupo por los participantes. ¿Qué ofrecía cada espacio grupal a las personas? y en lo más concreto y reconocible ¿cómo se logra esto?

Como estrategia para el trabajo etnográfico de investigación decidí participar activamente a título personal. Luego de años y cientos de reuniones, la posibilidad de reconocer la incidencia del proceso se hizo evidente. Hoy pienso incluso que algunas otras formas de abordar este fenómeno social llegan a obturar o hacer difícil ver su esencia, precisamente por el valor e importancia subjetiva de la participación y las resistencias que se desatan. En muchos casos y con bastante facilidad, esto se ve transformado en planteamientos muy lógicos y fundados en elementos reales, pero fundamentalmente defensivos. El impacto en un proceso personal para problemáticas subjetivas propias del investigador, y la disponibilidad de esquemas y recursos analíticos y conceptuales para dudar y buscar una mejor comprensión del espacio social y proceso, hicieron posible hacerme instrumento de investigación, gracias también al apoyo de este medio académico y sus controles. En lugar de quedar atrapado en discursos que me cegaran e impidieran el avance paralelo en la investigación planteada, esta participación hizo posible una forma especial de aproximación, para el reconocimiento de elementos que de otra manera hubiera sido imposible ver.

Con recursos conceptuales y una buena capacidad analítica, además de un posicionamiento específico como investigador, se hizo posible reflexionar, al mismo tiempo que se aprovechaba personalmente la participación. Luego de algunos años y una primera tesis de maestría sobre el tema, los vaivenes en acercamientos y alejamientos permitieron desarrollar una segunda propuesta y etapa para el proceso de investigación, siempre buscando reconocer el cómo y porqué de la trascendencia reportada para la participación en grupos de autoayuda, considerados como herramienta para abordar problemáticas subjetivas, afectivas, psicosociales y micropolíticas. Planteando la acción social como un medio para abordar y lograr transiciones en situaciones de vida muy difíciles, el asunto era reconocer aquello que pudiera hacer esto posible, sin quedar detenido solamente en algunos de los elementos más visibles del discurso, que algunos observadores logran reconocer principalmente en sus grandes desventajas. Me refiero por ejemplo a elementos místicos, mágicos y religiosos, entre otros.

El carácter del proceso de participación de largo plazo suele ser difícil de reconocer. Las evidentes dificultades en luchas de poder, estrategias y conceptos muy problemáticos aplicados en distintos grupos, frecuentemente suelen hacer pensar que el medio grupal de autoayuda pudiera ser más negativo que positivo. Pero es importante considerar que se trata justamente de un medio social. Es por lo tanto complejo. El asunto es entonces la comprensión detallada de la trayectoria de la acción social y participación subjetiva posible y buscada por los sujetos. Hablamos del proceso que para los fines de cambio subjetivo y abordaje de problemáticas llevan los sujetos como objetivo de su participación en este particular medio social. Para explorar esto tuve la suerte de encontrar algunas estrategias muy ad hoc al tema y las dificultades que su investigación representa.

Con la investigación participativa se pudo pasar a momentos analíticos, que permitieron definir y luego ofrecer, en una segunda etapa de investigación, algunos elementos observados como propuestas a personas interesadas en iniciar nuevos grupos de autoayuda. Se logró reconocer en esos nuevos grupos que los elementos retomados por ellos fueron fundamentales para establecer una específica forma de grupalidad y relación intersubjetiva. Permitieron establecer la participación y forma del espacio social que hizo posible trabajar problemáticas en distintos niveles. Es así que se logró seguir analizando con mayor precisión parte de lo que permite fundar un esquema social sustentado por sus propios integrantes, con el apoyo de conceptos, nociones y mecánicas específicas, encaminadas a una forma de aprendizaje intersubjetivo, frecuentemente centrado en lo afectivo y psicosocial.

Al final, lo encontrado son una serie de elementos que pueden incluso parecer simples, pero que son en sumamente trascendentes. Mencionamos aquí solamente una parte de ellos:

·        La participación y cada grupo se funda con base en fuertes procesos de identificación mutua, basados en una situación o problemática muy significativa en términos simbólicos, sea construida como concepto o correlacionada con eventos o características de los sujetos.

·        Una noción de colaboración y apoyo mutuo, fundado cada vez en una propuesta ideal para una forma de relación buscada, aunque tal vez nunca lograda cabalmente.

·        El establecimiento de una función de coordinación, integrada por elementos tales como:

o       Roles y tareas bien delimitadas;

o       la rotación en el desempeño de dichos roles;

o       claros y sencillos mecanismos para el uso y relevo de la palabra y

o       para la distribución y uso del tiempo de cada reunión;

o       así como la participación de todos en el sostenimiento de la función de coordinación.

·        Aunque siempre cumplida en distinto grado, una específica forma de hablar:

o       En primera persona,

o       partiendo de la propia experiencia personal,

o       sin emitir juicios de valor;

o       sin hablar desde el saber;

o       sin generalizar;

o       sin dar consejos;

o       apoyando a otros por el expediente de narrar experiencias propias.

·        Como resultado de un específico encuadre y concepción del espacio, el establecimiento de una particular forma de interacción social, con la cual se disparan fuertes procesos:

o       La narración de la propia historia de vida en largas secuencias de reuniones y participación grupal.

o       La tendencia a entrar en procesos catárticos, especialmente por parte de los nuevos participantes.

o       Procesos de asociación libre en la participación ante el grupo.

o       Una capacidad de escucha muy afinada en los integrantes estables del grupo.

·        Se desencadena con todo ello un proceso de interacción interpretante, que permite una forma de participación social con efectos importantes en la resignificación de la experiencia, e incluso llegando a lograrse en algún nivel la elaboración del propio conflicto subjetivo, dependiendo de múltiples factores como pueden ser:

o       El tipo de situación y momento grupal y subjetivo y su combinación en cada caso;

o       el logro de una participación estable y de largo plazo;

o       el clima grupal, reconfortante, acogedor y por tanto de contención, que ayuda a sostener estos procesos, gracias al fuerte vínculo que se establece con el grupo.

Los indicados son solamente algunos pocos elementos de lo encontrado y reportado en la tesis. Se recapitulan aquí para ir entrando en materia. Se buscó volver al carácter de lo explorado y encontrado, considerando la perspectiva y estrategias seguidas.

A partir de lo observado y analizado, se plantean los hallazgos como parte de una propuesta implícita en los grupos de autoayuda en su conjunto. Se presentó lo que pudo reconocerse de dicha propuesta mediante un largo proceso de investigación. Analizarlo es el reto y solamente parte de lo que con la discusión y conclusiones se intentó abordar en algunos de sus aspectos.

Para esta línea de investigación, con los grandes retos y problemas que plantea, el proceso seguido es una forma de abordar la sistematización de algunos saberes, mismos que al ser comprendidos mejor, pueden incluso desembocar en propuestas y alternativas útiles para apoyar diversas formas de su uso social. El análisis teórico y conceptual en este caso puede ser de gran importancia, incluso como forma de participación en procesos y movimientos sociales desde el ámbito de la investigación psicosocial, por lo que en la colaboración se logre producir, gracias a la interacción con el medio académico en ciencias sociales, sus herramientas y su producción.

Reseña

Con la tesis que se defiende se reseña un proceso de investigación sobre lo que hace a un grupo de autoayuda. Se habla de la ayuda mutua como ideal y filosofía de colaboración. Se trata del grupo de autoayuda como forma de organización social, con la que se reúnen regularmente para hablar, escucharse y trabajar sobre un mismo tema grupos de personas que comparten una misma situación de vida o problema. Se consideran procesos en los que personas que viven fuertes conflictos y se encuentran en un gran aislamiento se ofrecen mutuamente sostén y apoyo. Son organizaciones con una cultura de responsabilidad en las que se establece una situación para el trabajo subjetivo que es similar en su concepción y forma. Se estudió justamente lo que tienen en común, como forma de trabajo grupal e interacción social. Se consideraron también los tipos de problemática social, psicológica, económica y familiar que típicamente se trabajan y lo que la participación puede ofrecer. Trata de la resignificación de la experiencia y el apoyo a procesos de subjetivación. Éstos grupos operan con base en lineamientos que definen cómo se necesita hablar en el grupo, para establecer una forma especial de relacionarse con otros y entonces aprender mutuamente. Se establecen fuertes procesos identificatorios, que generan una interacción interpretante. Se describen mecanismos democráticos como la rotación de roles, que hacen posible un trabajo que llega a ser un apoyo importante para la elaboración del conflicto psico-social en al menos algunos participantes. Los resultados que se reportan son producto de un proceso de investigación etnográfica y luego una minuciosa observación y análisis del trabajo en numerosos nuevos grupos que iniciaron con el apoyo de programas de acción en comunidad derivados de la investigación y que fueron parte del trabajo de campo. Todo esto a lo largo de 10 años. Aunque han sido útiles para muchas personas y se seguirá trabajando en ello, las acciones en  comunidad y las propuestas para grupos que se armaron fueron estrategias del trabajo de campo. No son el tema de la investigación. El tema es la forma de grupalidad e interacción que se establece. Lo que los distintos grupos tienen en común como concepción. Se espera que los resultados y la reflexión sean útiles para una mejor comprensión de lo que hace al trabajo que se lleva a cabo en grupos de autoayuda. Probablemente siga siendo también de utilidad para apoyar a grupos existentes, a la formación de nuevos grupos y para armar nuevos modelos de trabajo.

Algunas precisiones adicionales

Como se puede reconocer en el texto y es tal vez parte de lo que suele generar polémica, tengo una postura y perspectiva que implica que mucho de lo dicho tiene un carácter político. Idealmente estaría buscando lograr en lo que escribo armar las propuestas tal como lo haría Castoriadis, como máquina de guerra. Aunque nunca llegue a planteamientos remotamente tan importantes como los de ese autor, sí busco tener también un compromiso con la acción significativa en las ideas y en el trabajo docente y comunitario.

Quisiera siempre poder confrontar en alguna medida los supuestos establecidos en aquello que considero importante, con el fin de mejorar las cosas en la vida real y profesional para las personas con las que trabajo, sea en comunidad o como docente, siempre buscando una menor enajenación, mayor justicia y la autonomía de los sujetos. Quizá por eso insisto en permanecer en esta universidad en particular.

1.      Creo que los grupos de autoayuda como movimiento social pueden bien describirse como una propuesta antipsiquiátrica, tal como se pudiera describir no solo a Castell y esa escuela, sino también al Foucault de “Historia de la locura ...” y otros como Szasz y su “Mito de la enfermedad mental”.

Antes que integrar una teoría unificada, mucho menos ir intencionalmente contra el discurso psiquiátrico, los grupos de autoayuda plantean alternativas en la práctica que terminan por constituirse en propuestas. Es este carácter de los grupos el que genera frecuentemente una aparente confrontación con la psicología.

2.      En la tesis discutida se aplican conceptos propios de la psicología, pero también términos de la técnica y de la clínica. Todo esto para estudiar procesos sociales.

Otros investigadores y profesionales que trabajan en este campo han decidido abandonar la terminología propia de la psicología, para evitar confusiones y susceptibilidades. En mi caso sigo valorando más la utilidad de dichos términos y  conceptos que las dificultades que llega a representar su uso.

3.      Se abordó fundamentalmente el asunto del grupo y la reunión de hora y media o dos. La tesis de maestría que antecede se enfocó en el sistema de “12 pasos”, originado en Alcohólicos Anónimos. En el presente caso se tomaron en cuenta distintos modelos y tipos de grupo de autoayuda.

Se dejó fuera el asunto de las relaciones y conversaciones entre parejas de integrantes que son parte de algunos esquemas. Lo que en algunos grupos se llama el sistema de compañeros, patrocinadores (“buddy” / “sponsor”) o padrinos.

Tampoco se tocaron los centros residenciales, hogares o anexos que especialmente en México pueden en algunos casos ser realmente muy problemáticos.

4.      El tono positivo al abordar esta forma de grupalidad y trabajo me parece que es efecto de la concepción de ayuda mutua que se establece, y los ideales que representa la propuesta con la que se funda cada grupo.

Hay grupos muy poco saludables y en algunos momentos se dan verdaderas batallas campales y largas luchas por el poder. Pero es el carácter sustantivo del espacio social y los vínculos que se generan, unidos a la particular forma de establecer un tipo específico de trabajo y aprendizaje, con el que la experiencia se hace objeto y recurso, que se encuentra la producción de soluciones y alternativas que una y otra vez se reportan como enormemente útiles y valiosas.

Como otros tantos que investigamos y trabajamos en estos temas, se busca una mejor comprensión del gran potencial y riqueza del trabajo grupal. En este caso particular, lo que se puede lograr en grupos de autoayuda.

En investigación y en la formación de profesionales, necesitamos tomar la iniciativa y lograr analizar y comprender detalladamente los grupos de autoayuda, para que con la práctica profesional y comunitaria se ayude a desatar su potencial. Actualmente y en especial en situaciones sociales y económicas como la nuestra, el apoyo que pueden llegar a brindar estos grupos es muy necesario.

Página web en Internet sobre el tema: www.ayudamutua.org