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El dispositivo grupal como instrumento de intervención e investigación

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El dispositivo grupal como instrumento de intervención e investigación en el campo de la Psicología Social

Mtro. Rolando Montaño Fraire

Resumen

Comenzando por una ubicación con respecto a la importancia de los grupos en los procesos de constitución de los sujetos sociales, se discuten características de la psicología social de que se parte.  Se define el concepto de dispositivo y el de dispositivo grupal, para luego tratar el asunto de su puesta en práctica, ya sea como instrumento para la intervención o con fines de investigación. En cada caso se consideran las ventajas y particularidades del uso de dispositivos grupales, desde la perspectiva de la psicología social.

Referencia bibliográfica: Montaño Fraire, Rolando, "El dispositivo grupal como instrumento de intervención e investigación", Liberaddictus No. 82, noviembre-diciembre de 2004, ISSN 1405-6569, www.liberaddictus.org, pp. 8-19, Edit. Liberaddictus, AC, México, DF. (La versión en esta sitio ha sido corregida en redacción y estilo, por lo que difiere de la publicada.) Revista

Contenido

Resumen_

Abstract_

Sobre_el_autor_

Introducción. 3

¿De qué psicología social estamos hablando?. 5

¿Qué es un dispositivo?. 7

El dispositivo grupal 7

Implementación del dispositivo grupal 10

El dispositivo grupal como instrumento de intervención. 13

El dispositivo grupal como instrumento de investigación. 17

Conclusiones. 20

Bibliografía. 21

 

Abstract

A discussion concerning the importance of groups in the process through which people as social subjects come to being is followed by a presentation of the specific type of social psychology the paper deals with. Both Foucaults’ concept of device and the group framework as a device are defined. This leads to sections concerning the implementation of group devices, both in professional practice and as a tool for research in the field. The advantages and specific nature of such work is considered for each of these cases.

Sobre el autor

El Dr. Rolando Montaño Fraire se especializa en autogestión grupal y ayuda mutua, particularmente los que son conocidos como grupos de autoayuda en términos de investigación, docencia y promoción social. Tras importantes procesos de investigación científica, la publicación de diversos artículos sobre la materia, y habiendo coordinado los principales proyectos de apoyo social a la ayuda mutua grupal iniciados hasta el 2008 en México, se ha establecido como uno de los principales investigadores sobre el tema en el país e incluso en América Latina. Es Doctor en Ciencias Sociales en el área de Psicología Social de Grupos e Instituciones; Maestro en Psicología Social de Grupos e Instituciones y Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco en México.

Introducción

Todos convivimos en grupos, trabajamos en grupos, nos organizamos en grupos.  Desde que nacemos participamos en un grupo,  el familiar y más tarde en otros, escolares, laborales, sociales.

Una familia que pueda considerarse óptima para el crecimiento y desarrollo de sus integrantes, como un lugar de resguardo, apoyo moral y emocional, es aquella en la existe buena comunicación, tolerancia, reglas claras y responsabilidades bien definidas. En familias dinámicas, fuente de bienestar y felicidad para sus integrantes, las dificultades personales y familiares se dirimen mediante conversaciones y discusiones abiertas. Todos participan, sea en la sobremesa, al final de la comida u otros momentos. Cuando es así, cada integrante del grupo familiar tendrá la oportunidad de hablar y ser atentamente escuchado. Los vínculos que el hábito de la buena comunicación fortalecen surgen  del respeto y la confianza mutua, propios de habituales y estructuradas reuniones y discusiones que se hacen base de un grupo familiar sólido, independientemente de que sus integrantes lo comprendan o reconozcan. Es así que se logran brindar mutuamente bienestar y constituyen juntos un medio de sostén y espacio en el que todos se saben apoyados, pero también sistemáticamente confrontados.  

Tal como sucede en la familia integrada, un círculo estable de amistades se configura como grupo por los fuertes vínculos que hacen posible que sus integrantes reciban severos cuestionamientos, mismos que pueden poner en entredicho incluso la propia imagen narcisista. El integrante del grupo familiar o amistoso, al ser reconocido como partícipe por las personas que lo han visto en sus momentos débiles, tanto como en los fuertes, actitudes mezquinas y otras loables, se consolida como sujeto social y puede más fácilmente lograr fortaleza subjetiva.  El ser tolerante y respetuoso, fuerte y propositivo, cuando se es parte de grupos en los que circula no solamente lo positivo, sino lo negativo de cada uno, permite además avanzar, crecer y lograr metas, personales y colectivas.

El concepto grupo, referido a la familia, el círculo de amigos, el equipo de trabajo, los compañeros de estudio, es relativamente reciente. En cualquiera de estos grupos, donde nos constituimos como hermanos, hijos, amigos, estudiantes, compañeros de trabajo y en suma sujetos sociales, se establecen dinámicas particulares, propias de toda asociación de personas con fuertes lazos. Estas hacen posible la constitución y la reorientación de cada sujeto, como producto de su propia historia personal y participación social.

En un salón cerrado durante muchas horas, acaso por algún percance, puede constituirse lo que aquí denominamos “grupo”: Un conjunto de personas con una tarea común. Se establece una red de vínculos y contratos, conscientes e inconscientes. Es un pequeño espacio de acción colectiva, con capacidad de reflexión conjunta y en el que  podemos incluso vernos transformados.

En el mundo actual nos configuramos cada vez más como sujetos del mercado. Antes que otra cosa seremos consumidores ideales si llegamos a ser individualistas a ultranza. Es por ello que la lógica del mercado nos empuja masivamente a la adquisición de cualesquier producto comercializable, sea bien o servicio, incluso meramente un concepto. Toda actividad profesionalizada se halla sujeta, por su carácter especializado y técnico, a su transformación en materia de consumo comercializable. 

Las formas de relación y organización grupal, lugar de constitución de sujetos integrados a su cultura y medio social, hoy están antes que simplemente en riesgo, ya profundamente minadas.  La familia, el trabajo en equipo, los círculos de amistad sólidos y duraderos han sido violentados. “El tejido social se debilita. Las normas, valores y puntos de referencia se hacen borrosos y su función de sostén y aglutinación se pierde.” (Baz, 2001:25)

Frente a este estado de cosas, la puesta en función de dispositivos grupales, para la acción a pequeña escala, es de gran importancia. Especialmente si ésts se hace con vistas al restablecimiento de relaciones sociales más humanas.

Con el fin de comprender mejor esta posibilidad y recurso, en este artículo se hablará del dispositivo grupal como instrumento de intervención e investigación en el campo de la psicología social, comenzando por una reflexión relativa a la disciplina y su campo. Se abordará el tema del dispositivo como tal y del grupal en especial, para desembocar en la implementación de dispositivos grupales, como instrumentos para la intervención y trabajo en comunidad, pero también como herramientas para la investigación.

¿De qué psicología social estamos hablando?

[<edit 20071103] ¿Existe una psicología que no sea social? El ser humano se constituye en y por el lenguaje. Siendo el lenguaje ese lugar de la institución, la difusión y la perpetuación del símbolo, del sentido y el medio para la constitución del vínculo entre las personas, es posible hablar de la urdimbre del tejido social. ¿cómo podría ser de otra forma?

En la estructura psíquica del sujeto, son los vínculos con otros, lenguaje de por medio, lo que la constituyen. Además de la díada con la madre (Caruso, 1979)  del complejo de Edipo, el ser humano es y se transforma en su relación con otros, con su medio familiar y social; con las instituciones que los atraviesan. Para el campo de la psicología social, esos elementos diversos por los que el medio social se constituye como la base, también influyen en el proceso interno de la psique, ya sea del consciente o del inconsciente, en cuanto estructura y esquemas para conocer, comprender y desenvolverse en el mundo natural y social. La psicología social por tanto abarda la interdependencia entre procesos sociales y la experiencia de sujetos situados en condiciones históricas particulares” (Baz, 2001:22).

El campo de una disciplina se refiere al ámbito donde se aplica profesionalmente un conocimiento específico. Es el ámbito de la realidad, en este caso el social, el que le atañe conocer a un área específica de la investigación científica. Es el tema o área de interés y especialización académica, el terreno del ejercicio profesional, empleo o quehacer, la provincia o territorio de la actividad, pensamiento, estudio o interés.

A la psicología social le atañen el lenguaje y el sentido, estos son medios que hacen posible que el pensamiento opere y se constituya.  También les son constitutivos el proceso inconsciente y el afectivo, las relaciones objetales en el interior de la psique. (El aparato psíquico está estructurado como grupo, (Pichón-Riviére y Kaës) y...como lenguaje  Castoriadis. Trata de los discursos instituidos y los procesos instituyentes de creación (póiesis, producción) que son el proceso de acción en el que el sujeto participa. Aborda aquello a lo que afectivamente nos adherimos y aquello contra lo que luchamos, a partir de los vínculos que nos constituyen. Proyectos y modos de actuar, esquemas de comprensión del mundo que le dan sentido a la experiencia y a lo conocido y que nos configuran como sujetos y nos guían en la acción. Por tanto, también le atañen la ética y la moral en las que nos encontramos inscritos desde el nacimiento, irremediablemente, o bien, por elección. El campo de la psicología social es ese proceso de relaciones, vínculos y sentido de acción e inscripción social que nos constituye y brinda identidad. “El asunto clave es el significado que la realidad tiene para los sujetos y la manera en que esos significados se hacen la base de conductas y acciones específicas” (Arano, 2001:27). 

Siguiendo a Pichón-Riviére, el objetivo de la acción profesional en psicología social es “operar en lo subjetivo-social de modo tal que los sujetos fuesen cada vez menos víctimas y más artífices de su propio destino” (Jasiner, 1992:13). En otras palabras, abocarse a “la relación entre estructura social y configuración del mundo interno del sujeto” (Jasiner, 1992:22), o bien, abordar la relación entre los discursos imperantes en los que el sujeto participa, y la constitución de su mundo interno y forma de ser. En síntesis, la relación entre lo instituido, la normatividad del medio y la configuración subjetiva se halla en acción.

“Ser sujeto es ser autónomo siendo, al mismo tiempo, dependiente” (Morin, 1994:97). Para una “adaptación activa a la realidad” (Pichón-Riviére, 1975:11), el criterio de bienestar de los sujetos, la participación en un grupo, especialmente para aquellos que se inclinan hacia “lo terapéutico”, es una forma de hacer posible ese carácter activo de la adaptación. El sentido crítico y contestatario por parte de un sujeto frente a la adopción acrítica de lo impuesto, o puede que ha entrado, circunstancialmente, ya sea desde su nacimiento o en los momentos de su inserción en entornos familiares, de estudio, de trabajo, de círculos de amistad. Esta adecuación o adaptación activa a la realidad implica el aceptar que las circunstancias difícilmente pueden ser transformadas radicalmente, pero que  el valor, el coraje, la fuerza moral y el empuje para luchar contra ellas transforma ya, de algún modo, al sujeto modificando su realidad. La participación en grupos, por tanto permite una adaptación pasiva a la realidad en una activa, mediante dispositivos como los que aquí abordaremos.

¿Qué es un dispositivo?

Un dispositivo es un “conjunto de piezas combinadas que se utilizan para hacer o facilitar un trabajo” (Moliner, 1996). Es  también “un mecanismo que hace actuar diversos órganos de un aparato destinado a producir un efecto automático determinado” (Quillet, 1973:322). Tiene que ver con disponer las cosas, es decir, poner en un cierto orden, arreglar, ordenar, determinar. El dispositivo “es una intuición de Foucault. Incluye un armado de tácticas y estrategias; por tanto es objeto y operación en movimiento. También es evidencia, porque se ve, se dice, se construye”. “Es un conjunto decididamente heterogéneo, que comprende discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas. Los elementos del dispositivo pertenecen tanto a lo dicho como a lo no dicho” (Grosrichard, 1978:128).  Mediante este conjunto heterogéneo “se construye un discurso que puede ser un programa institucional” (Rautenberg, 2001:3).  El dispositivo es puesta en acción de un discurso.

En la práctica profesional el dispositivo es un medio y un método complejo para promover la acción. En un proyecto de investigación, el objetivo muy bien puede ser “la desconstrucción de un dispositivo”, para su transformación en un discurso, explicitando así lo que en éste se encuentra implícito. Más comúnmente, el proceso de investigación puede implicar la intrumentación de un dispositivo para hacer visible lo que se explora.

El dispositivo grupal

Curiosamente, una palabra derivada de instruir (latín instruere, preparar para la defensa): instrumento, es algo que nos sirve para lograr un cierto resultado. Es una herramienta, mecanismo, dispositivo, máquina mediante la que se lleva a cabo una acción y se logra un fin. Es un medio que facilita el trabajo (Moliner, 1996)

El dispositivo grupal es un instrumento para la intervención y la investigación. En nuestra “caja de herramientas” contamos con diversos tipos de dispositivo grupal con los que podemos trabajar. Estos incluyen metodologías, encuadres y formas de establecer el trabajo grupal a la medida de cada objetivo y tipo de trabajo se realizado ya sea en una comunidad determinada (intervención) o en un proceso de investigación.

El dispositivo grupal permite a los integrantes de un grupo desarrollar una expresión y una escucha que de otro modo no tendrían. Es el medio para decir y atender lo dicho por otros en un espacio específico. Cada dispositivo grupal se especializa en un nivel, forma y carácter relativo a lo que los participantes pueden escuchar de otros. Es un aparato heterogéneo y complejo. Al hacer la interacción específica entre los sujetos, hace posible también el establecimiento de vínculos y relaciones significativas. De igual modo posibilita procesos de subjetivación y de definición o adecuación de identidades, según las características propias del dispositivo en cada caso. 

Un dispositivo grupal de corte psicoanalítico, con fines terapéuticos, puede por ejemplo incidir especial y particularmente en el ámbito afectivo, emocional de los participantes, permitiendo una re-elaboración de los conflictos que son hasta ese momento parte de su ser, de su subjetividad. Se hace posible entonces desplazarse de la repetición, mediante una expresión y puesta en escena en el grupo de la misma. Ya que se está a la vista de todos, es posible llegar a reconocerse y reflexionar al respecto. Se  hace factible el retomar e idear alternativas, para hacerlas propias y lograr un cambio.

Un dispositivo grupal de corte socioanalítico puede permitir a los integrantes de una organización social  o empresa el reconocer y analizar en escena la dinámica de la lucha política, los intereses en juego y las colocaciones de los sujetos en el interior de un proyecto de acción social en marcha. Hace entonces posible la renegociación de las responsabilidades, los derechos y las prerrogativas de los participantes; otra distribución de los beneficios; la integración de distintos objetivos al quehacer colectivo. Con el dispositivo se puede dar lugar al  reconocimiento de las dinámicas imperantes del ejercicio del poder en el interior del proyecto u organización, así como la dirección que los discursos y los sujetos le han dado a la acción. De modo que la dinámica, la dirección y la lógica de la actividad y del proyecto, podrán cobrar otro rumbo y ponerse en marcha otros procesos diplomáticos de negociación, necesarios para una más justa asignación de los beneficios y una más completa integración de otros proyectos en la acción conjunta.

Dependiendo de las circunstancias, los objetivos y la constitución del grupo se aplica determinado tipo de dispositivo grupal. Cada dispositivo grupal toma un carácter particular, por las necesidades y objetivos de sus integrantes y la tarea a la que se abocan y se torna instrumental para el logro de los propios fines de los integrantes.

El dispositivo grupal responde a criterios específicos de organización (en cuanto al tiempo, el espacio, la materia de la que se habla, las reglas, los fines y las tareas). Comprende criterios de operación para abordar una tarea de manera particular. Es un encuadre mediante el cual –como ya lo hemos dicho- se ejercen la escucha y la expresión con relativa libertad e independencia.  de las restricciones que impone el cuidado permanente de la estrategia para la acción política y la protección de la colocación de la propia persona, común en situaciones sociales.  Frecuentemente, aunque no en todos los casos, implica un lugar donde los sujetos pueden expresarse y decir más de lo que, en un momento dado, sería inconveniente expresar en otro ámbito.

El objetivo del dispositivo grupal es el establecimiento en sentido amplio de una comprensión mutua y, con ella, de la construcción recíproca de los sujetos. Cada dispositivo comprende formas de interacción e incluso roles; una normatividad explícita o implícita de lo que es propio hablar; una regulación de las formas de interacción que en alguna medida, son más flexibles o abiertas que las del entorno social circundante.  En algunos casos, el entorno permite a los integrantes en alguna medida, vislumbrar y reconocer la constitución subjetiva propia.

Sin importar el dispositivo de que se trate, el grupo se hallará sujeto a instituciones y diversos discursos. La dimensión institucional del grupo, en algunos encuadres,  toma mayor relieve según el trabajo que los participantes realizaron. En cierta medida ello se hace posible, dentro del grupo el desenmascaramiento del autoritarismo y la promoción de la democratización.

El grupo, como formación privilegiada para el desenvolvimiento de la subjetividad colectiva, permite  cuestionar “la lógica que reduce lo subjetivo a lo individual y lo colectivo a lo social” (Baz, 2001:21).

Intrumentación del dispositivo grupal

El poder implica situación estratégica; es anulador de derechos. “El juego del secreto en el poder está en la posibilidad de anticiparse a los otros” (Rautenberg, 2001:10). En cuanto al equipo coordinador de un grupo, el manejo de la información y los intercambios que se reservan, puede ser una forma estratégica de establecer el trabajo grupal, así como de ofrecer calculadamente, interpretaciones o intervenciones con un fin específico. Sin embargo, es difícil que esta forma de operar no esté a su vez vinculada con un ejercicio de poder y control del espacio grupal. Para el equipo de coordinación este puede ser un acto consciente o inconsciente. La justificación técnica y teórica de estas modalidades de acción, mediante las que se reserva información y se llega a decisiones mediante discusiones sin el grupo, puede ser enteramente válida. Pero es importante tomar en consideración a los coordinadores de grupo como sujetos: temores, necesidades y  su narcisismo.

La estrategia de coordinación que implica el discutir confidencialmente la información, aunque sea con el objeto de llevar a cabo acciones encaminadas a generar un efecto particular en el trabajo del grupo, está estrechamente vinculada con formas ordinarias de ejercicio del poder. Dichas formas, aunque sean propias de la lógica de acción de coordinación grupal, a veces pueden ejercer acción de dirección y control ajena a los objetivos de apoyo técnico profesional para el desarrollo del trabajo grupal.

El coordinador, monitor, facilitador o profesional que trabaja con grupos puede, antes que nada, apoyar el establecimiento y sostenimiento del encuadre. Empero, el sostenimiento imaginario de un saber especializado del profesional “psi” que coordina un grupo y de su colocación profesional puede encaminar la acción en otras direcciones, propias del medio profesional. Estas formas de coordinar, en las que abiertamente se maneja la información proponen tentativamente interpretaciones pueden implicar un manejo más difícil, cuidadoso, sutil, diestro del saber profesional. Sin embargo, es mediante este tipo de trabajo que puede lograrse el trabajo de coordinación. Madurar una interpretación, una apreciación sobre el proceso, clima o situación del grupo, y poder utilizarlas según este tipo de manejo abierto, puede ser muy difícil, pero el evitar tanto la imagen del uso del secreto y el ejercicio del poder como recurso consciente o inconsciente, brinda la posibilidad de establecer una relación muy distinta con el grupo y un desempeño más eficaz como coordinadores.

Uno de los objetivos básicos del trabajo profesional en psicología social es el incidir en el proceso social, apoyarlo, introducir elementos y herramientas. El trabajo grupal  no es sólo una excelente forma de conocer y reconocer los elementos en juego, las características de la situación con la que se trabaja, las perspectivas subjetivas de los sujetos, sino que también es, al mismo tiempo, una manera de incidir en ese proceso. Cada pequeño grupo, conforme a un encuadre específico, y pensado con fines particulares, es también un pequeño laboratorio donde saltan a la luz las dinámicas sociales y subjetivas de los participantes. Como pequeños gimnasios (del griego gimnós, desnudo, un lugar para ejercitarse en algo al desnudo)en ellos se pueden proponer y ofrecer elementos, estrategias de acción y formas de organización que, en su momento, pueden hacerse parte de ese medio social o de los modos de actuar y abordar situaciones de los sujetos.

En el trabajo profesional, que se realiza con la aplicación de dispositivos grupales, “ayudar al grupo a pensar” es una labor primordial que se realiza mediante el cuidado del encuadre. El apoyar el establecimiento de una forma de trabajo y una normatividad para lo decible. El sostenimiento de una expresión abierta y una escucha cuidadosa entre los participantes.

 Así como “el dispositivo psicoanalítico opera bajo la premisa fundamental de decir la verdad” (Rautenberg, 2001:16) depende del dispositivo grupal de que se trate y del grado en que con él se aborden los conflictos psíquicos de los participantes, que se operará también según la premisa fundamental de “decir la verdad”.

El profesional que instrumenta un dispositivo de trabajo grupal busca propiciar una situación para la interacción de un pequeño grupo de personas que, sobre un asunto dado, llevan a cabo un intenso trabajo de pensamiento en común. Este trabajo puede ser más o menos de carácter “terapéutico” o “clínico”, y estar por tanto relacionado íntimamente con elementos afectivos o emocionales de los participantes. El que la reflexión y el pensamiento se den “en compañía de un grupo”, no implica que este proceso se dé solamente a nivel consciente. En el proceso de reflexión e interacción intervienen conceptos, afectos, reacciones, formas de ser, fantasías, intereses, colocaciones de los sujetos, estrategias de acción. Influyen en éste mito la acción social de los sujetos al exterior del grupo, como la configuración subjetiva de los integrantes, al tiemp que la construcción de la identidad, los ejercicios de interacción y la validación social del sentir, saber, actuar, las historias subjetivas.

“Para ser nosotros mismos nos hace falta aprender un lenguaje, una cultura, un saber, y hace falta que esa misma cultura sea suficientemente variada como para que podamos hacer, nosotros mismos, la elección dentro del surtido de ideas existentes y reflexionar de manera autónoma” (Martínez, 2001:10). En otras palabras, cada uno de los integrantes de un grupo está fuertemente marcado tanto por el inconsciente, como por el consciente. Al establecer una circulación fantasmática y pactos (unos tácitos y otros inconscientes). La comunicación concurre en distintos ámbitos, mediante lenguajes y modos de expresión, diferentes, y ello independientemente del tipo de dispositivo grupal que se ponga en acción. Para cada dispositivo, la incidencia del trabajo realizado en los procesos de subjetivación o elaboración del conflicto interno varía.

Entre los diversos dispositivos comúnmente utilizadospara el trabajo grupal se hallan los siguientes: Grupo de discusión. Entrevista grupal semi-estructurada. Entrevista grupal con enfoque operativo. Grupos de apoyo. Grupos de ayuda mutua. Grupos de reflexión. Grupos de encuentro. Grupos Ghestalt. Psicodrama. Grupo focal. Técnicas grupales de la psicología organizacional.

El dispositivo grupal como instrumento de intervención

Se interviene “para” algo; no “para” el interés personal, político, profesional o investigativo. Se interviene con la comunidad, aún  en el caso de una investigación de gabinete.

La instrumentación de un dispositivo grupal es una forma de  trabajo en comunidad cuyo objetivo no es simplemente de participación, sino de carácter profesional, ya que se  realizar con base en un conocimiento especializado y en recursos específicos para la acción que no son del dominio general. Est intervención del profesional hace posible ofrecer a la comunidad herramientas para su organización y los recursos para que los propios integrantes de un grupo puedan decir y ser escuchados suficiente como para llegar a la resolución de sus problemáticas o fines.  También es una forma de ofrecer modalidades de operación y estrategias que faciliten procesos de reflexión. La integración de conocimientos actualizados en ciencias sociales es esencial para el adecuado desarrollo de planes de trabajo, estrategias de acción, y para la selección y adecuación de dispositivos aplicables a casos concretos. Sin embargo, la esencia del proceso no estriba en la técnica, sino en la posibilidad de llegar a un proceso de reflexión con respecto al sentido de la acción; el carácter de los integrantes; sus objetivos; los valores y principios que definen un proyecto propio; los intereses diversos que obstaculizan el camino trazado.

La clínica en psicología social, con grupos e instituciones es precisamente un trabajo que puede realizarse mediante la implantación de dispositivos grupales. Si de algo puede servir el conocimiento sistematizado, teorizado que se logra en sociología, psicología social y disciplinas afines, es su aplicación práctica. Y no nos referimos de ningún modo a una ingeniería social, sino a los medios por los cuales el proceso histórico (de evolución y aprendizaje) de cualquier comunidad puede y debe ser complementado y apoyado, en sus transformaciones, con base en los frutos del estudio sistemático y los resultados de la investigación.

Poco fructífero sería no poner en práctica mecanismos que hagan posible aprovechar este conocimiento para coadyuvar y complementar los procesos relativos al desarrollo social. Sin embargo, en ciencias sociales la aplicación del conocimiento es una oferta, una propuesta, una invitación. Es importante reconocer que tales acciones nos llevan a una interacción entre las ciencias sociales y sus campos de estudio. Es un trabajo conjunto que relaciona unos sujetos con otros; que establece la comunicación entre ámbitos sociales; la aplicación de unos saberes en interacción con otros. Se trata de una complementariedad en la que las dos partes se ven modificadas, y en ocasiones totalmente transformadas.

Un dispositivo adecuado al ámbito, diseñado e instrumentado ética y profesionalmente, puede ser un medio idóneo, para potenciar el proyecto de un grupo. El secreto consiste en no hacer cosas para las personas, sino con ellas.

Ya en la práctica pueden estar implícitos, sin que el profesional lo advierta, intereses ajenos y conceptos que encaminarán a los integrantes del grupo en otra dirección cualquiera, en lugar de apoyar la consecución de sus propios proyectos, perspectivas y objetivos. Un problema fundamental en el diseño de las ofertas que un profesional hace, es que muchas veces éste se halla también llevando a cabo un trabajo de acción política propio. Dichas acciones pueden o no haberse explicitado. Entonces el interventor puede a partir de su historia personal, su formación y su propia ubicación cultural, teórica y política, estar ejerciendo un activismo. Se convierte así en el instrumento a partir del cual alguna o varias instituciones, de las que forma parte,inciden en la realidad sobre la que se actúa.

Es de primera importancia que el profesional pueda reconocer su sentir, con respecto a la problemática que se le presenta y sobre la cual se le solicita operar, es decir, que trabaje para reconocer el deseo propio, antes que intentar imponerlo. El análisis de la implicación puede requerir la ayuda  de un observador externo, o bien de algún tipo de supervisión profesional o de otro equipo (menos involucrado en el proceso).

“La intervención grupal constituye desde luego un rubro amplio que cobija una heterogeneidad de prácticas y de marcos conceptuales” (Baz, 2001:30). “Responde a modelos de acción psicosocial que están activamente involucrados con el acontecer social y los procesos de subjetivación que lo acompañan. El sentido de lo grupal, como experiencia que activamente hay que construir, supone condiciones para apostar a las formas colectivas como lugares de creación de vínculos y de apertura de posibilidades en función de la puesta en común de ciertas tareas.” (p. 26).

Una frase característica del pensamiento social actual: “Detrás de nosotros estamos ustedes” nos habla del hecho de la constitución social de los sujetos, manifiesta en la interrelación que establecen entre sí cuando unen fuerzas con fines específicos. Esta forma del pensamiento y expresión, tan presente hoy en los discursos políticos, la letra de canciones y otras expresiones, pone de manifiesto que en la cultura popular y el imaginario social tienen su contraparte conceptos propios de la psicología social, por lo que la implementación de sus instrumentos de trabajo, particularmente de dispositivos grupales, adecuados al medio y necesidades sociales, es algo que se logra con base en discursos y un sustrato que le es “natural”.

El proyecto de investigación Entornos grupales autogestivos para la ayuda mutua, del que soy titular, me ha permitido echar mano de herramientas útiles para el trabajo profesional, aplicando dispositivos de trabajo grupal, así como investigar a lo largo ya de siete años, el dispositivo grupal integrado al modelo de trabajo de Alcohólicos Anónimos, que es aplicado  a diversas problemáticas por distintas organizaciones. Este trabajo, realizado con base en una metodología cualitativa de investigación participativa, ha hecho posible delimitar claramente ese dispositivo a travéz de sus modos de operación, premisas e incluso implicaciones ideológicas y filosóficas.

Algunos productos de esta investigación se pueden consultar en las referencias integradas a la bibliografía. Cabe agregar, por otra parte, que se ha producido un modelo laico para el trabajo de grupos de ayuda mutua, el cual es aplicado hoy por grupos activos. Algunos, fueron iniciados con un proyecto de formación de Grupos de Pares de Reflexión y Ayuda Mutua, en colaboración con el DIF-DF en el año 2000. Otros, mas recientemente, con el Proyecto de Gestión y Fomento de Grupos de Ayuda Mutua para Personas con Experiencias de Violencia Familiar, diseñado y coordinado por mí para la Dirección de Prevención a la Violencia Familiar del Gobierno del DF (se han establecido ya nueve grupos; dos tienen más de seis meses operando). Al terminar el año 2001 habrá al menos 16 grupos activos, uno por cada delegación, que serán modelo para otros que sean gestionados por el personal al que se está formando con ese fin.

Todos estos grupos son abiertos, de ingreso permanente, sin fecha de terminación y efectúan una reunión a la semana. Operan sin coordinación profesional, con la dirección de sus propios participantes, aunque en sus reuniones iniciales cuentan con el apoyo de uno o dos monitores o facilitadores que les ofrecen materiales, estudios de caso, formas de trabajo y comentarios sobre la operación y aplicación del modelo al final de cada una de las primeras ocho reuniones. A través de éste y otros proyectos, y con base en los resultados de investigación obtenidos, se ha formado a más de 200 profesionales de nivel licenciatura y alrededor de 150 estudiantes de la Licenciatura en Psicología de la UAM-Xochimilco, todos ellos con respecto al tema de grupos de ayuda mutua, colaboración profesional con los mismos y gestión y fomento de nuevos grupos (laicos). Se anexan al presente ensayo las primeras páginas del proyecto activo con el Gobierno del DF, sin el cronograma y presupuesto. También se anexa la portada e índice del manual de trabajo para grupos. Ambos se ofrecen como ilustraciones de un dispositivo grupal para la intervención en psicología social. Además de las referencias asentadas en la bibliografía de este artículo, pueden consultarse algunos artículos al respecto en la siguiente página Web de Internet:

http://articulos-rmf.ayuda-mutua.com

Por último se puede decir que el trabajo realizado hasta ahora ilustra la forma en que la investigación y las herramientas de trabajo del psicólogo social, pueden estar íntimamente vinculadas a la implantación de dispositivos grupales. Por supuesto, ésta no es excepción en el campo.

El dispositivo grupal como instrumento de investigación

“El hombre es un ser psíquico e histórico social, imaginación e imaginario (social).” (Castoriadis, XXXX:139).

Cabría agregar que, para la investigación en psicología social, “un dispositivo grupal es un recurso de carácter metodológico técnico que permite instrumentar el momento empírico de la investigación” (Baz, 1996:60). “Como individuos somos portadores, constitutivamente, de un universo de significaciones producto del orden social y la cultura a la que pertenecemos” (ibid., p. 83). Somos sujetos producto de nuestro entorno simbólico y del sentido. Como peces en el agua, entramos al lenguaje desde el nacimiento, nos desenvolvemos en él. La topografía institucional y política nos sobredetermina y constituye subjetivamente. Este es el carácter del mundo donde “el grupo va a potenciar la puesta en juego de formas de funcionamiento social” (p. 71) como un recurso inapreciable para la investigación en psicología social.

Un problema de investigación bien definido, guiado por la observación y basado en las premisas, el marco teórico y la hipótesis permite recuperar, para su análisis, los materiales producidos en “grupos espontáneos”, o bien elegir la modalidad de trabajo grupal más pertinente. Es a partir de la construcción del objeto de estudio por parte del investigador, luego de procesos de observación y análisis iniciales,a los que se agregan entrevistas grupales o distintos tipos de trabajo grupal, que se puede definir con mayor claridad el tipo y carácter de dispositivo grupal idóneo para la exploración del tema específico de que se trate.

En la construcción de su objeto de estudio, el psicosociólogo ofrece un potencial de cambio social, a través de discursos explicativos y  propuestas de organización y acción. El dispositivo grupal puede ser no solamente una herramienta privilegiada para la investigación en este campo, sino un producto de los procesos de investigación directamente aplicable como instrumento para el trabajo profesional de intervención en el campo de la psicología social.

No hay nada más práctico, diría Lenin, que una buena teoría y desgraciadamente “es una vieja y perniciosa tradición el separar la teoría de la práctica” (Baz, 1996:36). En psicología social, especialmente la que aquí nos ocupa, la investigación es un proceso de acción en la comunidad. La exploración del objeto de estudio necesariamente implica alguna forma o nivel de participación por parte del investigador, dada la necesidad de conocer y reconocer los múltiples elementos en juego. (Procesos de subjetivación que se establecen a partir de lo social; discursos; lenguaje; proyectos; atravesamientos institucionales; clima afectivo y demás componentes necesarios de considerar.)

Georges Devereux (1977) nos ha hecho ver que, dadas las características del campo de estudio, el investigador mismo y lo que sucede en su interior es un importante elemento a tener en consideración. La apreciación de la implicación del investigador en el campo de estudio y proceso de investigación es un elemento de la metodología cualitativa característica de esta especialidad.

Como nos lo han demostrado grandes exponentes originarios de la investigación cualitativa (Levi-Strauss, Freud, Piaget), el trabajo a realizar en ciencias sociales es un complejo proceso hermenéutico del que eventualmente pueden surgir, como producto, interpretaciones que ofrezcan una luz  (tenue o deslumbrante), para la comprensión de procesos sociales y subjetivos.

“Los métodos cualitativos implican un interés por el sentido que los sujetos atribuyen a su experiencia [...] suponen una intención de realizar una lectura interpretativa de la trama de significaciones construidas socialmente” (Baz, 2001:18). En psicología social se busca argumentar y explorar las hipótesis y líneas de indagación con base en métodos cualitativos para el análisis del discurso y los múltiples elementos en juego en el proceso social. El uso de dispositivos grupales es un medio para establecer escenarios de observación y registro del discurso y del proceso propio para la investigación en este campo.

En este proceso es necesario decidir, por una parte, lo que se va a observar y cómo se va a observar y, por otra, la manera en que se utilizarán las observaciones, el material, el texto y las anotaciones producidas. Mediante la construcción de un esquema analítico para la interpretación (Baz, 2001:18) se definen las categorías para el análisis del texto y el proceso grupal. Por ejemplo, con un marco psicoanalítico, algunas categorías de análisis pueden ser: los procesos de identificación; procesos proyectivos; el narcisismo de los participantes (y del equipo coordinador); el ideal del yo; la transferencia y la contratransferencia. Para una concepción de grupo operativo: la tarea; el emergente; etcétera.)

En el proceso de observación y en el análisis se deberán tomar en consideración el contexto de producción; la situación específica en la que se desenvuelve el grupo; la concepción de dispositivo grupal con la que se arma el grupo; la forma de registrar la producción del grupo. Especialmente deberá decidirse si se realizará una observación y análisis únicamente de los procesos de interacción observables y manifiestos, o bien del plano latente y de los mecanismos inconscientes.

“La cuestión de los grupos ... ha ocasionado un auténtico desborde disciplinario y una multiplicación de los referentes teóricos ... que han tenido que convocarse para dar cuenta de los procesos en juego.” (Baz, 2001:5)

Algunos de los autores más importantes para el tema se enlistan para su consideración y posible consulta: W.R. Bion, S.H. Foulkes, R. Bejarano, D. Anzieu, R. Kaës, Pichón-Riviére, Kurt-Lewin, J. Bléger, A. Bauleo, J.C. De Brasi, A.M. Fernández.

Tomando en cuenta el campo de estudio, para el análisis de lo que se juega en la acción social, la utilización de dispositivos grupales es un medio privilegiado que permite poner en escena y hacer observables para el investigador justamente aquellos elementos que requieren de su análisis.

(Una breve nota con respecto a un tema al que frecuentemente no se le asigna la importancia debida en el trabajo de investigación, realizado mediante dispositivos grupales. La grabación, por lo menos en audio del trabajo grupal permite la posterior transcripción y análisis detallado del texto producido. Aunque obtener autorización para realizarla puede ser problemático, es un asunto primordialmente de la forma en que se plantea y negocia su autorización con los integrantes del grupo. La grabación es una excelente herramienta para un trabajo de investigación que sea menos una apreciación personal, con respecto a la experiencia de trabajo grupal del sujeto investigador, que un proceso cuidadoso y riguroso de análisis, tanto del grupo como del propio sujeto investigador y de su interacción en el campo de estudio y para la reflexión conceptual y la teorización. Otra herramienta útil al mismo fin y más frecuentemente reconocida en cuanto a su importancia es el trabajo en equipo, con por lo menos un integrante observador del proceso que se aboque, también, a la observación del propio equipo.)

Conclusiones

El sujeto social se constituye en el pequeño grupo de personas con estrechos vínculos. La psicología social trata sobre el mundo de relaciones y el sentido donde las personas se constituyen en un entramado de “atravesamientos”, tanto en lo racional como en lo afectivo, de manera consciente o inconsciente; en interdependencia con procesos sociales y condiciones históricas particulares. El trabajo con grupos es algo propio de esta psicología, en cuanto quehacer profesional y como ámbito de estudio.

Para apoyar a sujetos que lleguen a ser artífices de su propio destino y superen los conflictos internos y sociales en los que se vean implicados, la implantación de dispositivos grupales es una herramienta muy útil para el trabajo profesional. Al apoyar el establecimiento y sostenimiento de un espacio para el trabajo grupal se ofrece un espacio para pensar juntos en el que se propicia la construcción mutua de los sujetos participantes y la integración de modalidades de organización e interacción. El dispositivo grupal potencia la acción de los sujetos y la transformación de subjetividades.

Al hacer posible una escucha y expresión abiertas el dispositivo grupal se hace además un medio excelente para la puesta en escena y observación de complejos procesos sociales de los cuales los sujetos somos portadores. Para el trabajo hermenéutico del investigador psicosocial, encaminado a la comprensión de procesos complejos, el grupo es un espacio en el que se hace posible el análisis no solamente de los procesos de interacción observables y manifiestos, sino del plano latente y de los mecanismos inconscientes en juego. Se hacen palpables también los “atravesamientos” discursivos e institucionales, el imaginario social y el mundo fantasmático en el que se desenvuelve la acción de los sujetos y la forma de establecer vínculos, acuerdos, pactos inconscientes, adhesiones, etcétera.

 

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